viernes, septiembre 22, 2006

De Damman a Khafji

Hola Amigos
Viernes 15 de Septiembre.A las 8:30 pm realizaron el llamado al vuelo a Damman (Arabia Saudita), Gerardo Berroteran y mi persona nos dirigimos a abordar el avión.
Los dos cuando nos chequeamos para el vuelo olvidamos pedir asientos juntos y esto nos dejo a la buena de Dios. Gerardo quedo en una de las primeras filas pero a mi me correspondía una de las ultimas.
Cuando la aeromoza me señalo el asiento, casi lloro y hasta me pregunto si me sentía mal. Mi asiento estaba entre dos Indios que ventian de una manera que hacia presentir el olor que sus cuerpos tendrían.
Con la frase----Tranca muchacho-----y resignándome al infortunio tome mi asiento y pedí a Dios me diera fuerzas para soportar esa dura prueba. El no hablar árabe no te permite enterarte de muchas cosas y una de ellas era saber el por que una señora protestaba a las aeromozas, solo los gestos y las caras de uno y otro lado me permitían especular el motivo del disgusto. Creo que todo era por que sus niños quedarían separados de ella.
Un sobrecargo llamaba a Mr. Collin y al llegar al final del avión y no conseguirlo, me pregunto------ Esta Solo?----- yo le dije------ Yes---- y el me pidió que lo acompañara y pude ver la mano de Dios en ese momento, pues de un asiento donde me sentía incomodo fui llevado a un asiento de primera clase.
Allí no tenia compañeros de viaje a mi lado y podía levantar mi brazos sin peligro, pero no podía librarme del todo de los malos modales de mis vecinos mas cercanos que al dar un masaje en sus pies o eructar erizaban mi cuerpo.
La llegada a Damman se efectuó en pocos minutos y al salir del avión pude notar la gran diferencia entre los Emiratos y Arabia Saudita.
Las mujeres desaparecen o se convierten en sombras. Yo acostumbrado a los ropajes negros note la diferencia de inmediato, pero para una persona que entre al mundo árabe por esta puerta debe ser traumático.
Dos camionetas Chevrolet Suburban esperaban para transportarnos a Al Khafji una era manejada por un Árabe y la otra por un Indio. Los dos tenían el pie muy pesado. Yo monte mi maleta y salí disparado para tomar el asiento mas cómodo que era el de copiloto, pero fue un error pues en ese asiento tenia una clara visión de el velocimetro de la camioneta.
Salimos por una amplia autopista pero tan pronto dejamos el perímetro las luces que la alumbraban desaparecieron y los baques en el pavimento se multiplicaron. Las camionetas pronto sobrepasaban los 120 kilómetros por hora y luego los 140,160,180 y en algunos momentos llegaban a los 200.
Solo pedía a Dios que su mano misericordiosa me acompañara y me protegiera. A la velocidad de la luz los camiones parecian caminar al encuentro de nosotros en contra de nosotros al encuentro de ellos y en muchos momentos solo centímetros nos separaban de una colisión.
Mi defensa era el cinturón de seguridad, el air bag, Dios y la virgen. En dos horas y media con uana parada bastante larga recorrimos los 300 y pico de kilómetros entre Damman y Khafji.
Cuando baje en Khafji estaba como plancha de chino, caliente y casi botaba espuma por la boca como perro con rabia. Repetía una y otra vez en voz alta----- donde esta la seguridad? ---- es que la vida nuestra no vale nada para la compañía? ----- Nadie se atrevió a decir nada y mejor fue asi pues lo hubiera mandado al mismo infierno con solo un suspiro.
Tome la llave de mi habitación y salí disparado sin ni siquiera dar las buenas noches a nadie.
Lo deprimente de la habitación de este hotel de -1 estrella impidió que negociara mi sueño rápidamente, después de dar vueltas en un colchón muy incomodo el cansancio me tomo y me sueño vino para que olvidara mis penas.
En otro momento les daré la segunda entrega de mi visita a Arabia Saudita.
Un saludo y que Dios los bendiga.