El Maestro
Julio 12, 2006
Hola Amigos
Ayer 11 de julio, fuimos al hotel Renaissance, que esta situado en Salah Al Din Road, Deira.
Allí hay un bar de ambiente polinesio, en donde se encuentra una banda cubana, que toca muy parecido al sonero clásico del Caribe.
Una muchacha de Argentina es la encargada de la flauta y puedo decirles que lo hace muy bien, la otra integrante del grupo toca principalmente el violín y uno puede ver como se inspira y logra hacerte vibrar con las notas musicales que emanan de su instrumento.
Miguelito y su hermano dos músicos veteranos de mil batallas se intercambian la percusión, la charrasca, la guitarra y otros instrumentos y por ultimo tienen a otro muchacho que toca la guitarra.
Todos cantan a excepción de la flautista y sus voces están muy bien acopladas, el repertorio se pasea por todos los ritmos caribeños y se enfatiza en el son cubano.
Lamentablemente el sitio no es muy concurrido y a los pobres muchas veces les toca hacer sus interpretaciones a sillas y mesas vacías.
En uno de los intermedios hablamos con Miguelito, ( el maestro, como le dicen en el medio) el nos contaba que Venezuela le trae muchos recuerdos gratos, pues su padre un electricista, en el año 1947 viajo de cuba a Venezuela para trabajar en un central azucarero del estado Yaracuy, este trabajo le permitió enviar dinero a cuba para la educación de sus hijos y convertirlos a casi todos en músicos y estos hijos al ser músicos han podido salir de cuba y buscar el dinero para sus propios hijos.
Miguelito ahora tiene nietas y nietos músicos y una de ellas viajo hace poco a Venezuela para representar a cuba en un concurso musical.
Si en algún momento los hilos que mueven el destino les permiten estar en Dubai, den una vuelta por este lugar y disfruten de una muy buena interpretación de música latina.
Saludos y que Dios los bendiga a todos.
Las fotos las publico en el bloq.
Julio 10, 2006
Hola Amigos
Ayer noche fuimos a ver la final de fútbol entre Italia y Fracia.
Paramos en un restaurante a comer algo antes del juego, las cosas a las que estamos acostumbrados ahora, son muy diferentes a las que hemos tenido por largos años.
La comida libanesa es muy distante a la nuestra, pero es la que mejor toleramos, después de comer salimos a la calle, la humedad estaba calculo en un 70%, los cristales de mis lentes son el mejor instrumento que poseo para medir la humedad, si salgo a la calle y se empañan totalmente en milésimas de segundo, eso quiere decir que la humedad esta por encima del 70%.
Una brisa sofocante soplaba mientras mientras caminábamos a encontrar nuestro transporte, bajo la luna llena de julio, , de allí en pocos minutos llegamos al metropolitan hotel.
De donde estacionamos hasta el hotel solo hay unos 80 metros, pero con la humedad tan alta da la impresión de que fuera mas, las manos se te humedecen y te vuelves pegajoso en poco tiempo.
Cuando llegamos al hotel buscamos una sala que tienen acondicionada para ver los juegos con pantalla gigante, pero los asientos se encontraba totalmente vendidos.
Ustedes en nuestros países tiene la facilidad de cómodamente sentados frente a su televisor ver estos partidos, aquí es totalmente diferente o pagabas para verlos en tu casa o pagas para verlos en cualquier sitio autorizado.
Cualquiera de las dos opciones es costosa.
En vista que esta sala estaba llena, bajamos de nuevo al nivel de calle y fuimos a la parte de atrás del hotel pasando por un centro comercial, allí se encontraba el back street cafe, este es un sitio donde se puede navegar en Internet, comer, tomar (no bebidas alcohólicas) y/o fumar Shisha.
Las mejores mesas frente a las diferentes pantallas que posee el café estaban reservadas, pero gracias a Dios logramos conseguir una no tan alejada de las pantallas.
Pedimos unos cafés y nos sentamos a ver pasar el tiempo antes del comienzo del juego, los locales con sus batas blancas y sus cabezas cubiertas se dedicaban a matar el tiempo fumando y tomando te. Una pareja de ellos jugaba al backgammon mientras fumaban su shisha, la escena era como para una película, una nube entre blanco azulada los envolvía, otro en otra mesa con la pierna cruzada daba masajes a su pie y con la mano libre tomaba un te traído en una tetera pequeña de material plateado.
Un muchacho joven estaba muy ocupado, pues mientras atendía a la pantalla de la computadora navegando en la Internet a la misma vez fumaba, hablaba por teléfono y tomaba el te.
Por otra parte llegaron unas damiselas con su abaya negra que cubría casi todo su cuerpo, pero dejaba al descubierto un descote muy insinuante, algo que me pareció poco común.
Los ojos de estas damiselas pintados con casi un kilo de cosméticos lucían a lo lejos como si ellas hubieran recibido unos cuantos golpes.
A medida que se acercaba la hora del encuentro, las mesas reservadas cobraban vida y de un momento a otro el sitio estaba a reventar. El humo de las shishas cada vez se hacia mas espeso, los mesoneros parecían caminar sobre una cuerda floja haciendo equilibrio para pasar con las bandejas llenas de te o otras bebidas por entre las mesas y sillas que se habían extendido por todo el espacio de el local.
Un pobre Indio que llego y tomo asiento en una de las mesas reservadas, fue usado prácticamente como pelota de ping pong por los mesoneros, donde colocaba sus posaderas era sacado mas rápido que inmediatamente, iba de un lado al otro del local, luego me distraje y no se que fue de su vida.
La mesa a nuestras espaldas fue ocupada por unos locales uno de traje y otros dos con su bata blanca, los de bata blanca con sus voluminosas pansas quedaban tan ajustados a la silla que pensé les seria difícil luego salir de ellas.
Unas muchachas que parecían libanesas pedían ayuda al mesero para poder sacar de la botella la salsa de tomate.
Yo profundo dentro de mis pensamientos, me pregunte por que Dios quería que yo viviera este momento, pero como lo vida son mas preguntas que respuestas, no di con la solución.
Lo único que se es que todo es totalmente diferente al ambiente de una tasca o sport bar de nuestra amada tierra. Por un momento pensé donde estaría mi hijo y mi hija viendo el partido, que sentirían y que vivirían en ese mismo momento, pero corte rápido ese pensamiento, para no caer en la tristeza.
Mi esposa que estaba a mi lado, quien sabe no noto que en mi mente guardaba estos detalles que quería compartir con ustedes.
El partido comenzó, el tiempo fue muy rápido desde ese momento hasta el primer gol de Francia, luego se hizo lento hasta que los Italianos lograron el del empate y de allí se volvió interminable hasta el momento de cobrar los penales en que volvió a acelerar al máximo.
Los gritos y aplausos por Italia se dejaron oír de sus partidarios y el silencio del grito ahogado quedo en los partidarios de Francia.
Lo que durante unas dos horas fue centro de vida, en pocos minutos quedo desolado y habrá que esperar cuatro años mas hasta que algo parecido sea vivido por alguien que los hilos del destino conduzcan a ese encuentro.
Un abrazo para todos y que Dios los bendiga.