miércoles, junio 21, 2006

Junio 18, 2006
Hola Amigos
Este domingo 18 día del padre las esposas de Gerardo Berroteran, Gustavo Hung y la mía vinieron desde Abu Dhabi a celebrar el día del padre. Yo había hablado con Lorena Serrano (una de mis hijas aquí en los Emiratos) para ver el juego de Brasil vs Australia, ella me dio varias opciones, pero al final optamos por ir al Dubai World Trade Centre.
Uno de los salones de exhibición fue arreglado en forma de estadio con sus gradas y un campo de fútbol de salón a nivel de piso y terminado con una pantalla gigante.
El ticket de entra es solo 10 dirhans por persona (unos 7 mil bolívares), dentro hay ventas de camisetas de los equipos participantes en el mundial; juegos donde la gente dispara en contra de una arquería virtual; pruebas de habilidad con balones; pequeñas canchas de fútbol; ventas de refrescos y comida y algunas otras actividades, la capacidad es para unas 4 o 5 mil personas aproximadamente.
Desde una hora antes del comienzo las gradas empezaron a llenarse y los fanáticos vistiendo camisetas y portando banderas de Brasil en su mayoría y de Australia unos pocos, andaban de un lado a otro.
Tambores, pitos, cornetas y otros elementos para hacer ruido eran portados por los asistentes. Nuestro grupo tomo parte de las gradas y en algunos casos hasta casi nos toco hasta discutir para defender los asientos que guardábamos para nuestros compañeros que llegaban con retraso.
Un reloj digital en cuenta regresiva mostraba en la pantalla gigante el tiempo que restaba para el comienzo del partido.
Al ver a Eveling con su esposo, les di un grito, pero en aquel ambiente de tanto ruido fue prácticamente ahogado, ella que buscaba a algún conocido en las gradas dio con mi figura haciéndole señas de todo tipo para llamar su atención, pronto subieron y se sentaron a nuestro lado.
Lorena llamo por teléfono, pero era prácticamente imposible oír que quería decirnos, solo el servicio de texto fue lo que logro que nos comunicáramos.
Un mensaje donde se podía leer-----que estaba en una esquina esperando que alguien la rescatara---- fue la señal para que acudiera en su búsqueda.
Ella con su imponente figura y su sonrisa simpática esperaba al pie de las gradas, una camiseta muy ajustada con los colores de Brasil adornaba lo que no necesita adornos, fue fácil localizarla pues la mayoría de los hombres a su alrededor estaban como niños que ven un helado a lo lejos (con la boca abierta y con las babas escurriendo de sus labios).
Cuando me dio el abrazo para felicitarme por el día del padre, sentí cantidades de frases mal intencionadas y de envidia de los que nos observaban, después de los saludos y de preguntar por Johanna y Daniel mis otros hijos subimos a las gradas, el partido estaba por comenzar.
El ruido era infernal, pero esto hacia que uno se sintiera como en el estadio. El recuerdo de juegos vividos entre Caracas y Magallanes vino a mi mente, cuanta falta me hacia mi hijo (Daniel Lazo) que era mi compañero inseparable para esos eventos.
El reloj en la pizarra corría hacia el cero y la emoción en las gradas latía como corazón desbocado, el espacio ocupado por la cancha de fútbol de salón en poco tiempo estaba totalmente llena, la gente aplaudía, gritaba, cantaba...... de pronto el pitazo de dar comienzo al juego ahogo por segundos la gritería.
Después de muchos momentos de tensión y suspenso, apareció el gol para Brasil, los gritos de gol retumbaron, la gente azotaba furiosamente las gradas de madera con los pies, los que estaban sentados en el piso saltaron como movidos por resortes.
Unos amigos de Lorena que lamentablemente no se los nombres eran de los pocos que aupaban a Australia, la muchacha de Indonesia con cara de desconcierto presenciaba el festejo, pero hay que reconocer que nunca dejo de gritar por su equipo.
Durante el medio tiempo uno de los árabes que se sentaba dos gradas mas abajo, gasto lo que le quedaba de vídeo en su grabadora, en Lorena y la muchacha de Indonesia, hasta los de la prensa local acercaron sus cámaras para grabar tanta belleza.
El pitazo marco la finalización del juego y la pizarra mostraba un 2 a 0 favorable a Brasil.
Nosotros que al día siguiente teníamos trabajo decidimos retirarnos.
Mi gordita (Adriana) mostraba sus cachetes rojos por la emoción.
Solo queda dar las gracias a todos los que me acompañaron ese día del padre, pues no podía ser mejor y mas acertado el regalo que me dieron con su presencia.
Un saludo y que Dios los bendiga a todos.
Les dejo las fotos